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Deportes: Fuentes policiales, y hasta de las mismas barras bravas del fútbol argentino admitieron que la serie de enfrentamientos con saldos fatales en ese ambiente se deben a la disputa por los viajes y entradas para el mundial de Sudáfrica que el Gobierno Nacional prometió darles a cambio de apoyo al matrimonio Kirchner.
Como si hubieran realizado un acuerdo macabro, tres barras bravas protagonizaron en 24 horas graves enfrentamientos internos que dejaron dos muertos y un herido de bala. Las dos muertes tuvieron lugar el jueves y recién trascendieron ayer: en uno de los episodios fue asesinado un ex jefe de la barra de Rosario Central, y en otro mataron a un barra de Defensa y Justicia. El herido es uno de los ex líderes de la barra de Estudiantes al que lastimaron levemente de un balazo pese a que quisieron acribillarlo con más de diez disparos. También hay seis detenidos, cinco en La Plata y uno en Florencio Varela. Los tres casos tienen rasgos en común: ocurrieron lejos de las canchas, y en días en que ninguno de esos equipos jugaba partidos. Además, se produjeron en el marco de pujas entre grupos antagónicos de una misma hinchada, la modalidad que desplazó a las peleas entre barras de equipos rivales en el mapa de la violencia en el fútbol. Según las distintas investigaciones policiales, en la pelea que se registró en Florencio Varela habrían estado en juego pasajes para el Mundial de Sudáfrica. La barra de Defensa y Justicia tiene mucha cercanía con la de Boca, al punto de que el jefe de la del equipo de la B Nacional es Héctor El Vaca Alarcón, a quien los domingos se lo suele ver cerca de Mauro Martín, el líder de La Doce, en los paraavalanchas principales de la Bombonera. De todos modos, los propios dirigentes del club de Florencio Varela reconocen que les dan entradas de favor a los barras. "No sé qué se podrán llevar de Defensa. Las 100 ó 150 entradas que piden por partido, no sé", dijo el presidente de ese club, José Lemme, cuando un periodista de TN le preguntó cuál creía él que había sido el móvil de la sangrienta pelea. En cambio, los episodios de Rosario y La Plata habrían sido simplemente por el poder de las tribunas y todo el negocio que hay detrás de ello, como entradas, estacionamiento, merchandising y las variopintas fuentes de financiación que tienen los barras. El único caso en el que llegó a haber un enfrentamiento cara a cara entre las barras fue el de Defensa y Justicia. El choque entre el grupo de El Vaca Alarcón y el de un barra conocido como Pata se dio a unas veinte cuadras de la sede del club, en Florencia Varela. De acuerdo a la reconstrucción policial del hecho, tras una discusión seguida por golpes de puño, uno de los barras que responde a El Vaca sacó un arma blanca, lo que provocó la huida de Pata y sus laderos, quienes en la corrida arrojaron un piedrazo que rompió un vidrio de la camioneta del líder de la hinchada. El grupo de El Vaca los persiguió y, tras alcanzarlos, un presunto familiar de éste hirió de un puntazo a Marcos Galarza, un pibe de 21 años que falleció minutos después. Lemme dijo que los barras del club "son gente normal, con la cual se puede hablar". A raíz de este episodio, el Comité Provincial de Seguridad Deportiva Bonaerense (CoProSeDe) dispuso que el partido que Defensa jugará este domingo ante Boca Unidos de Corrientes se juegue en la cancha de Lanús y a puertas cerradas. La otra muerte sucedió en Rosario el jueves después de las 23. Juan Chaperito Bustos fue asesinado a balazos en la puerta de su casa, en el oeste de esa ciudad. Bustos, quien sucedió a su padre al frente de la barra de Central entre 1995 y 1998, se encontraba en el lugar junto a su mujer y su hija de 13, cuando escuchó que lo llamaban desde la calle y salió a atender. Dos hombres que huyeron en una moto le pegaron cinco balazos. Bustos fue trasladado al sanatorio Heca, adonde llegó ya sin vida. Fuentes de la investigación manejan la hipótesis de que estarían ligados al hecho el actual líder de la barra, Andrés Pillín Bracamonte, otro barra apodado Bocha y al menos dos personas más que no habían sido identificadas. Al igual que en Rosario, en La Plata también hubo un ataque a balazos y por sorpresa. Cinco barras de Estudiantes comían un asado ayer pasado el mediodía sobre la vereda, en la intersección de 7 y 513, cuando un auto frenó en la esquina de 7 y 514. Bajaron dos personas encapuchadas que realizaron al menos diez disparos que hirieron levemente a Gustavo Mastrovito, quien supo ser uno de los líderes de la barra junto a Fabián Giannotta, un ex cabo exonerado de la Bonaerense. La policía detuvo a los cinco ocupantes del auto, dos menores de edad y tres mayores. "Se asomaron y empezaron a los tiros como loquitos. Yo no tengo nada que ver, estoy desconectado de la barra desde hace un tiempo largo", afirmó Mastrovito. El 3 de este mes, por un enfrentamiento entre grupos de la barra, un policía murió de un balazo. Porque estas batallas no distinguen: mueren culpables y también inocentes.
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